martes, 15 de marzo de 2011

La responsabilidad de escribir bien - Parte 2 de 3


La responsabilidad de escribir bien (2)
Siempre es oportuno poner sobre la mesa la defensa del idioma. Para el periodismo traduce credibilidad y apego a la veracidad.
Víctor León Zuluaga Salazar* - Medellín | Publicado el 7 de marzo de 2011

Victor León Zuluaga Salazar
Defensor del Lector Periódico El Colombiano
En esta oportunidad quiero extenderme sobre la responsabilidad de escribir bien, que tenemos los periodistas, pero que también es de todas las personas.


Hablar correctamente, escribir correctamente, es un requisito de la comunicación. Alguien puede creer que se trata de una cruzada inútil porque las nuevas tecnologías parecen desfavorecer la buena expresión.



Yo creo que no debe originarse en este fenómeno una licencia para maltratar la lengua. Estoy de acuerdo con la opinión de Betina Lippenholtz, cuando plantea: "Escribir y hablar bien tiene que ver con leer, con comunicarse, con prestar atención, etc., no con la plataforma. El papel no dio una mejor o peor escritura que el papiro, y la imprenta mucho menos. Los cambios tienen que ver con el uso del lenguaje, con necesidades propias del hablante en cada época y situación, y no con soportes o plataformas", según escribe en el portal educativo del gobierno argentino.



Cada vez crece el número de personas que extrañamos la buena escritura en los correos electrónicos, redes sociales, mensajes de texto y en general en los medios de comunicación. La costumbre de reducir el lenguaje en las comunicaciones personales no puede contaminar el que usamos en los medios de comunicación. Las expresiones íntimas, coloquiales y familiares deben quedarse en esos ámbitos y no darles espacio en los medios impresos y audiovisuales, dirigidos a audiencias más amplias.



La deficiencia que puede detectarse en algunos currículos educativos se subsana con la lectura de buenos autores y con la ayuda de innumerables recursos que están a la mano, a un clic de distancia. Internet como canal educativo ofrece inmensas posibilidades.



Errar es humano. Los lectores de los medios impresos son cada vez más exigentes y señalan con frecuencia los errores, las erratas o equivocaciones al digitar, las fallas de ortografía y de otra naturaleza.



Y corregir también es humano. Cada error, por insignificante que parezca, debe ser corregido por el periódico. Como defensor del lector insisto en la necesidad de establecer una sección de correcciones.



Las imprecisiones y los errores atentan contra la veracidad y la credibilidad del periodista y del medio de comunicación.



Dudo lo que dice la canción interpretada por Héctor Lavoe y autoría de Tite Curet Alonso: "Tu amor es un periódico de ayer / que nadie más procura ya leer / el comentario que nació en la madrugada / y fuimos ambos la noticia propagada / y en la tarde materia olvidada".



El periódico puede volver a leerse. Es documento de consulta permanente. Y hoy, la información está puesta en la red y llega a todas partes y queda guardada en archivos y carpetas públicas y personales.



Así las cosas, es necesario corregir los errores, por simples que sean. Es responsabilidad del periodista escribir correctamente. Y cuando publica un error, corregir.



Como el tema no se agota aquí, continuará la próxima semana.