| Vladimir Nabokov Rusia, 1899 - Suiza, 1977 Buenos lectores y buenos escritores Vladimir Nabokov Introducción del libro "Curso de literatura europea" «Cómo ser un buen lector», o «Amabilidad para con los autores»; algo así podría servir de subtítulo a estos comentarios sobre diversos autores, ya que mi propósito es hablar afectuosamente, con cariñoso y moroso detalle, de varias obras maestras europeas. Hace cien años, Flaubert, en una carta a. su amante, hacía el siguiente comentario: «qué sabios seríamos si sólo conociéramos bien cinco o seis libros». Al leer, debemos fijarnos en los detalles, acariciarlos. Nada tienen de malo las lunáticas sandeces de la generalización cuando se hacen después de reunir con amor las soleadas insignificancias del libro. Si uno empieza con una generalización prefabricada, lo que hace es empezar desde el otro extremo, alejándose del libro antes de haber empezado a comprenderlo. Nada más molesto e injusto para con el autor que empezar a leer, supongamos, Madame Bovary, con la idea preconcebida de que es una denuncia de la burguesía. Debemos tener siempre presente que la obra de arte es, invariablemente, la creación de un mundo nuevo, de manera que la primera tarea consiste en estudiar ese mundo nuevo con la mayor atención, abordándolo como algo absolutamente desconocido, sin conexión evidente con los mundos que ya conocemos. Una vez estudiado con atención este mundo nuevo, entonces y sólo entonces estaremos en condiciones de examinar sus relaciones con otros mundos, con otras ramas del saber. Otra cuestión: ¿Podemos obtener información de una novela sobre lugares y épocas? ¿Puede ser alguien tan ingenuo como para creer que esos abultados best-sellers difundidos por los clubs del libro bajo el enunciado de «novelas históricas» pueden contribuir al enriquecimiento de nuestros 'conocimientos sobre el pasado? Pero ¿y las obras maestras? ¿Podemos fiarnos del retrato que hace Jane Austen de la Inglaterra terrateniente, con sus baronets y sus jardines paisajistas, cuando todo lo que ella conocía era el salón de un pastor protestante? Y Casa Desolada, esa fantástica aventura amorosa en un Londres fantástico, ¿podemos considerarla un estudio del Londres de hace cien años? Desde luego que no. Y lo mismo ocurre con las demás novelas de esta serie. La verdad es que las grandes novelas son grandes cuentos de hadas... y las que vamos a estudiar aquí lo son en grado sumo. El tiempo y el espacio, el color de las estaciones, el movimiento de los músculos y de la mente, todas estas cosas no son, para los escritores de genio (por lo que podemos suponer, y confío en que suponemos bien), nociones tradicionales que pueden sacarse de la biblioteca circulante de las verdades públicas, sino una serie de sorpresas extraordinarias que los artistas maestros han aprendido a expresar a su manera personaL La ornamentación del lugar común incumbe a los autores de segunda fila; éstos no se molestan en reinventar el mundo; sólo tratan de sacarle el jugo lo mejor que pueden a un determinado orden de cosas, a los modelos tradicionales de la novelística. Las diversas combinaciones que un autor de segunda fila es capaz de producir dentro de estos límites fijos pueden ser bastante divertidas, pese a su carácter efímero, porque a los lectores de segunda les gusta reconocer sus propias ideas vestidas con un disfraz agradable. Pero el verdadero escritor, el hombre que hace girar planetas, que modela a un hombre dormido y manipula ansioso la costilla del durmiente, esa clase de autor no tiene a su disposición ningún valor predeterminado: debe crearlos él. El arte de escribir es una actividad futil si no supone ante todo el arte de ver el mundo como el sustrato potencial de la ficción. Puede que la materia de este mundo sea bastante real (dentro de las limitaciones de la realidad), pero no existe en absoluto como un todo fijo y aceptado: es el caos; y a este caos le dice el autor: «¡Anda !», dejando que el mundo vibre y se funda. Entonces, los átomos de este mundo, y no sus partes visibles y superficiales, entran en nuevas combinaciones. El escritor es el primero en trazar su mapa y- poner nombre a los objetos naturales que contiene. Estas bayas son comestibles. Ese bicho moteado que se ha cruzado veloz en mi camino se puede domesticar. Aquel lago entre los árboles se llamará Lago de Opalo o, más artísticamente, Lago Aguasucia. Esa bruma es una montaña... y aquella montaña tiene que ser conquistada. El artista maestro asciende por una ladera sin caminos trazados; y una vez arriba, en la cumbre batida por el viento, ¿con quién diréis que se encuentra? Con el lector jadeante y feliz. Y allí, con un gesto espontáneo, se abrazan y, si el libro es eterno, se unen eternamente. Una tarde, en una remota universidad de provincia donde daba yo un largo cursillo, propuse hacer una pequeña encuesta: facilitaría diez definiciones de lector; de las diez, los estudiantes debían elegir cuatro que, combinadas, equivaliesen a un buen lector. He perdido esa lista; pero según recuerdo, la cosa era más o menos así: Selecciona cuatro respuestas a la pregunta «¿qué cualidades debe tener uno para ser un buen lector?»: 1) Debe pertenecer a un club de lectores. 2) Debe identificarse con el héroe o la heroína. 3) Debe concentrarse en el aspecto socioeconómico. 4) Debe preferir un relato con acción y diálogo a uno sin ellos. 5) Debe haber visto la novela en película. 6) Debe ser un autor embrionario. 7) Debe tener imaginación. 8) Debe tener memoria. 9) Debe tener un diccionario. 10) Debe tener cierto sentido artístico. Los estudiantes se inclinaron en su mayoría por la identificación emocional, la acción y el aspecto socioeconómico o histórico. Naturalmente, como habréis adivinado, el buen lector es aquel que tiene imaginación, memoria, un diccionario y cierto sentido artístico..., sentido que yo trato de desarrollar en mi mismo y en los demás siempre que se me ofrece la ocasión. A propósito, utilizo la palabra lector en un sentido muy amplio. Aunque parezca extraño, los libros no se deben leer: se deben releer. Un buen lector, un lector de primera, un lector activo y creador, es un «relector». Y os diré por qué. Cuando leemos un libro por primera vez, la operación de mover laboriosamente los ojos de izquierda a derecha, línea tras línea, página tras página, actividad que supone un complicado trabajo físico con el libro, el proceso mismo de averiguar en el espacio y en el tiempo de qué trata, todo esto se interpone entre nosotros y la apreciación artística. Cuando miramos un cuadro, no movemos los ojos de manera especial; ni siquiera cuando, como en el caso del libro, el cuadro contiene ciertos elementos de profundidad y desarrollo. El factor tiempo no interviene realmente en un primer contacto con el cuadro. Al leer un libro, en cambio, necesitamos tiempo para familiarizarnos con él. No poseemos ningún órgano físico (como los ojos respecto a la pintura) que abarque el conjunto entero y pueda apreciar luego los detalles. Pero en una segunda, o tercera, o cuarta lectura, nos comportamos con respecto al libro, en cierto modo, de la misma manera que ante un cuadro. Sin embargo, no debemos confundir el ojo físico, esa prodigiosa obra maestra de la evolución, con la mente, consecución más prodigiosa aún. Un libro, sea el que sea -ya se trate de una obra literaria o de una obra científica (la línea divisoria entre una y otra no es tan clara como generalmente se cree)-, un libro, digo, atrae en primer lugar a la mente. La mente, el cerebro, el coronamiento del espinazo es, o debe ser, el único instrumento que debemos utilizar al enfrentarnos con un libro. Sentado esto, veamos cómo funciona la mente cuando el melancólico lector se enfrenta con el libro risueño. Primero, se le disipa la melancolía, y para bien o para mal, el lector participa en el espíritu del juego. El esfuerzo de empezar un libro, sobre todo si es elogiado por personas a las que el lector joven considera en su fuero interno demasiado anticuadas o demasiado serias, es a menudo difícil de realizar; pero una vez hecho, las compensaciones son numerosas y variadas. Puesto que el artista maestro ha utilizado su imaginación para crear su libro, es natural y lícito que el consumidor del libro también utilice la suya. Sin embargo, hay al menos dos clases de imaginación en el caso del lector. Veamos, pues, cuál de las dos es la más idónea para leer un libro. En primer lugar está el tipo, bastante modesto por cierto, que busca apoyo en emociones sencillas y es de naturaleza netamente personal (hay diversas subespecies en este primer apartado de lectura emocional). Sentimos con gran intensidad la situación expuesta en el libro porque nos recuerda algo que nos ha sucedido a nosotros o a alguien a quien conocemos o hemos conocido. O el lector aprecia el libro sobre todo porque evoca un país, un paisaje, un modo de vivir que él recuerda con nostalgia como parte de su propio pasado. O bien, y esto es lo peor que puede hacer el lector, se identifica con uno de los personajes. No es este tipo modesto de imaginación el que yo quisiera que utilizasen los lectores. Así que ¿cuál es el auténtico instrumento que el lector debe emplear? La imaginación impersonal y la fruición artística. Tiene que establecerse, creo, un equilibrio armonioso y artístico entre la mente de los lectores y la del autor. Debemos mantenernos un poco distantes y gozar de este distanciamiento a la vez que gozamos intensamente -apasionadamente, con lágrimas y estremecimientos- de la textura interna de una determinada obra maestra. Por supuesto, es imposible ser completamente objetivo en estas cuestiones. Todo lo que vale la pena es en cierto modo subjetivo. Por ejemplo, puede que vosotros allí sentados no seáis más que un sueño mío, y puede que yo sea una de vuestras pesadillas. Lo que quiero decir es que el lector debe saber cuándo y dónde refrenar su imaginación; lo hará tratando de dilucidar el mundo específico que el autor pone a su disposición. Tenemos que ver cosas y oir cosas: visualizar las habitaciones, las ropas, los modales de los personajes de un autor. El color de los ojos de Fanny Price, protagonista de Mansfield Park, y el mobiliario de su pequeña y fría habitación, son importantes. Cada cual tiene su propio temperamento; pero desde ahora os digo que el mejor temperamento que un lector puede tener, o desarrollar, es el que resulta de la combinación del sentido artístico con el científico. El artista entusiasta propende a ser demasiado subjetivo en su actitud respecto al libro; por tanto, cierta frialdad científica en el juicio templará el calor intuitivo. En cambio, si el aspirante a lector carece por completo de pasión y de paciencia -pasión de artista y paciencia de científico-, difícilmente gozará con la gran literatura. La literatura no nació el día en que un chico llegó corriendo del valle neanderthal gritando «el lobo, el lobo», con un enorme lobo gris pisándole los talones; la literatura nació el día en que un chico llegó gritando «el lobo, el lobo», sin que le persiguiera ningún lobo. El que el pobre chaval acabara siendo devorado por un animal de verdad por haber mentido tantas veces es un mero accidente. Entre el lobo de la espesura y el lobo de la historia increíble hay un centelleante término medio. Ese término medio, ese prisma, es el arte de la literatura. La literatura es invención. La ficción es ficción. Calificar un relato de historia verídica es un insulto al arte y a la verdad. Todo gran escritor es un gran embaucador, como lo es la architramposa Naturaleza. La Naturaleza siempre nos engaña. Desde el engaño sencillo de la propagación de la luz a la ilusión prodigiosa y compleja de los colores protectores de las mariposas o de los pájaros, hay en la Naturaleza todo un sistema maravilloso de engaños y sortilegios. El autor literario no hace más que seguir el ejemplo de la Naturaleza. Volviendo un momento al muchacho cubierto con pieles de cordero que grita «el lobo, el lobo», podemos exponer la cuestión de la siguiente manera: la magia del arte estaba en el espectro del lobo que él inventa deliberadamente, en su sueño del lobo; más tarde, la historia de sus bromas se convirtió en un buen relato. Cuando pereció finalmente, su historia llegó a ser un relato didáctico, narrado por las noches alrededor de las hogueras. Pero él fue el pequeño mago. Fue el inventor. Hay tres puntos de vista desde los que podemos considerar a un escritor: como narrador, como maestro, y como encantador. Un buen escritor combina las tres facetas; pero es la de encantador la que predomina y la que le hace ser un gran escritor. Al narrador acudimos en busca del entretenimiento, de la excitación mental pura y simple, de la participación emocional, del placer de viajar a alguna región remota del espacio o del tiempo. Una mentalidad algo distinta, aunque no necesariamente más elevada, busca al maestro en el escritor. Propagandista, moralista, profeta: ésta es la secuencia ascendente. Podemos acudir al maestro no sólo en busca de una formación moral sino también de conocimientos directos, de simples datos. ¡Ay!, he conocido a personas cuyo propósito al leer a los novelistas franceses y rusos era aprender algo sobre la vida del alegre París o de la triste Rusia. Por último, y sobre todo, un gran escritor es siempre un gran encantador, y aquí es donde llegamos a la parte verdaderamente emocionante: cuando tratamos de captar la magia individual de su genio, y estudiar el estilo, las imágenes, y el esquema de sus novelas o de sus poemas. Las tres facetas del gran escritor -magia, narración, lección- tienden a mezclarse en una impresión de único y unificado resplandor, ya que la magia del arte puede estar presente en el mismo esqueleto del relato, en el tuétano del pensamiento. Hay obras maestras con un pensamiento seco, limpio, organizado, que provocan en nosotros un estremecimiento artístico tan fuerte como puede provocarlo una novela como Mansfred Park o cualquier torrente dickensiano de imaginación sensual. Creo que una buena fórmula para comprobar la calidad de una novela es, en el fondo, una combinación de precisión poética y de intuición científica. Para gozar de esa magia, el lector inteligente lee el libro genial no tanto con el corazón, no tanto con el cerebro, sino más bien con la espina dorsal. Aquí donde tiene lugar el estremecimiento revelador, aun cuando al leer debamos mantenernos un poco distantes, un poco despegados. Entonces observamos, con un placer a la vez sensual e intelectual, cómo el artista construye su castillo de naipes, y cómo ese castillo se va convirtiendo en un castillo de hermoso acero y cristal. |
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viernes, 18 de noviembre de 2011
Vladimir Nabokov... leer es acariciar los detalles
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lunes, 22 de agosto de 2011
domingo, 10 de julio de 2011
Bacán y Bacanería. Vocablos que los chicos usan con frecuencia en Colombia, de modo inconsciente
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Hugo Rafael González Montalvo
Profesor de la Universidad del Atlántico
La bacanería es una conducta ética.
Una práctica milenaria en la que existe marcada atención en considerar las consecuencias que nuestras acciones tienen sobre los otros. Se fundamenta en el reconocimiento de la legitimidad del otro. Se asume el compromiso de respetar a los otros como legítimos otros, a reconocer en ellos nuestra condición humana.
Se prefiere las acciones que convengan a todos. En medio de la competencia y la acumulación egoísta de los recursos aptos para la supervivencia, las bacanas y los bacanes encuentran en nuestra condición biológica el vínculo solidario que precipita el sentimiento altruista de pertenencia a la especie.Como propensión biológica a hacer el bien, la bacanería es una emoción gratificante. Se experimenta una sensación de plenitud ética.La bacanería excluye, por supuesto, a las conductas irresponsables y laxas en el cumplimiento de los deberes Como ideal de virtud social, es muy difícil que una persona encarne siempre a la bacanería; sin embargo podemos distinguir algunas conductas que indican que en un momento dado una persona está siendo bacana.
La alegría bacana.
Se abren los ojos y se experimenta la vida entre los humanos, compartiendo el fluir del misterio de lo insondable, la incertidumbre y la deriva natural. Es una forma intensa, prudente y moderada de celebrar la vida. Para los bacanes y bacanas el alegrarse en la bacanería no es la celebración sin control de todo lo que en la vida sucede, ni la indiferencia o el desprecio mezquino del dolor ajeno. Es la alegría de sentirse humano entre humanos. Todo lo contrario es lo chabacano. Lo grosero, lo vulgar, lo violento,lo injusto, lo que ofende a la dignidad humana, es la chabacanería. Solo se reconocen como bacanas a las personas que actúan “a lo bien”.
Una conducta justa y solidaria.
Una conducta inteligente y justa en el uso de los recursos, materiales y simbólicos, disponibles. Son bacanas la cooperación en el trabajo, la preferencia por el diálogo, el respeto por la vida humana y el ecosistema. Es una manifestación de solidaridad humana en la que se realiza el ideal de fraternidad bajo premisas de igualdad, justicia y libertad. Estamos convencidos de que en todas partes subsisten fuertes emociones ancestrales que identificamos como fortalezas para resistir las circunstancias adversas y realizar pequeñas y pacificas acciones directas en la construcción de una sociedad más humana.
Las bacanas y los bacanes son creativos en medio del caos. Inventan formas organizativas, amables y dignas, de convivencia humana. Cultivan la amistad; dialogan para solucionar cualquier conflicto; se relacionan con los demás lúdica y festivamente. Prefieren la cooperación a la competencia. Escuchan atentos; saben distinguir para no perjudicar a los demás.
Genes y memoria bacanos.
Se sabe científicamente que las interacciones basadas en la colaboración y la coordinación son las que nos han permitido en nuestra deriva natural convertirnos en y evolucionar como seres humanos. Desde nuestra vida intrauterina estamos bajo la influencia de la cultura, recibiendo en nuestras neuronas una impresión de valores, vicios o virtudes sociales. Ese entrenamiento se mantiene durante el resto de nuestra existencia. Un contexto en el que prime la dignidad humana refuerza nuestra propensión natural a la bacanería. En el momento del nacimiento, en ese estado de total indefensión, recibimos el trato amoroso, los cuidados y la emoción que nos permite ahora decir que somos humanos.
Un saber cultural.
Se entiende a la cultura como un todo que no deja por fuera ningún aspecto de la vida: la forma en que respiramos, lo que comemos, lo individual, lo social, lo económico, lo religioso, la educación, la salud, el poder político, etc. Reconocemos que en cada una de nuestras conductas, en nuestra propia concepción del yo, en nuestros sueños, en los sentimientos más íntimos, está presente la cultura. Aceptamos que la cultura nos transforma en la misma manera en que nosotros la transformamos. Como conocimiento, como forma de pensamiento, la bacanería facilita la convivencia civilizada y hace más digna la existencia. Las ciencias y la parte positiva de la historia humana nos sirven para sustentar nuestra hipótesis y la parte negativa para refutarla, para avergonzarnos, para mantenernos alerta. A pesar de todas las dificultades la experiencia nos indica que actuando con pensamientos propios de la cultura bacana podemos controlar la insolencia de nuestros instintos agresivos en medio de los constantes estímulos de la cultura chabacana.
Bacanería íntima y planetaria.
La bacanería no es exclusiva de nuestro barrio, ni de una determinada región, sino que se extiende a todos los seres humanos. La bacanería es entonces planetaria, está presente en todas las culturas. En nuestra propia vecindad se sabe que sólo son bacanas aquellas relaciones de convivencia que se fundan en la aceptación del otro sin exigencias. En esa convivencia bacana no se necesita más distinción que la que nos permite concebirnos como seres humanos y reconocer esa misma condición en los otros. Por eso se habla de la cultura de la bacanería como un instrumento que nos humaniza, que nos permite autotransformarnos individual o colectivamente en seres humanos. Es un conocimiento adecuado y conveniente para contrarrestar en los tiempos contemporáneos a la tendencia que promueve sólo el consumo egoísta. Los bacanes y bacanas están convencidos que sólo el respeto y el reconocimiento de las diferencias culturales de las distintas poblaciones humanas nos abrirán camino hacia una nueva forma de habitar el planeta: la bacanería íntima y planetaria.
Resiliencia* bacana.
Todos conocemos a personas y ciertos grupos humanos que no se arrugan en la adversidad. Conocemos a muchos bacanes y bacanas, que en medio de las mayores penurias, tienen la capacidad para resistir la contingencia, el trauma, el estrés, sin quebrarse y salir robustecidos en el proceso. Es por eso que podemos afirmar que la emoción bacana es muy útil, tanto individual como colectivamente, porque permite mantener el animo, la lucha en la adversidad. Las ciencias que estudian los fenómenos síquicos y sociales llaman a esta capacidad resiliencia, nuestra gente la llaman sencillamente bacanería.
Bacanear y tolerar.
Las bacanas y los bacanes diferencian entre bacanear y tolerar. En la tolerancia hay un velado aplazamiento de la negación del otro, en cambio en un ambiente con bacanería, al otro, de inmediato, se le reconoce en su condición de ser humano. Los bacanes y bacanas se organizan en comunidades, asociaciones, círculos de amigos y ecoaldeas bacanas. Conviven interactuando con conductas amables basadas en el altruismo reciproco.
Bacanería espiritual.
También en el goce de las artes y en la vida espiritual reconocemos a la emoción bacana. La mayoría de nosotros sabe que la emoción de la bacanería, se expresa con tal libertad estilística y multiplicidad de manifestaciones, medios y expresiones, que no admite que pueda ser reducida a un estereotipo, dogma o ropaje. Los bacanes y bacanas tienen mentes abiertas, pensamientos sin prejuicios y una visión planetaria que les permiten “encontrar similitudes donde en apariencia sólo hay diferencias, encontrar conexiones en aspectos que parecen sin relación.”
Vocablo viajero.
La palabra bacanería tiene ya un largo recorrido planetario. Proviene de baccan, voz latina del puerto italiano de Génova. Identificaba al jefe de familia y al capitán de barco. La palabra bacán desembarca con los inmigrantes en Buenos Aires y a principio del siglo XX como voz del lunfardo se expande con el tango por toda América. En aquella época se refería a la persona que, con estilo elegante, frecuentaba los ambientes de la vida bohemia.
Un optimismo racional.
Los bacanes y las bacanas aportan un concepto optimista de la vida que anima a construir un mundo mejor. Aportan un proyecto de vida planetaria en la utopía bacana. Para los bacanes y bacanas la bacanería es algo muy serio, que conlleva una valoración ética. Algunos bacanes y bacanas perciben la distancia entre "el mundo como es" y " el mundo cómo debe ser" y asumen a la bacanería como una idea que se ejecuta en el presente. Un proyecto igualitario para realizar en la diversidad cultural. Los bacanes y bacanas saben bien que "la meta es el camino". “El horizonte de la bacanería nunca está «aquí», sino siempre «más allá», desplazándose con nosotros y reclamando constantemente la crítica y la reformulación de la propuesta bacana”.
Como propuesta de cultura de paz.
La bacanería es nuestra propia manera de concebir la vida digna. Es un valioso recurso anímico social para impulsar y acompañar cualquier intento de detener la negación de tantas vidas. Sabemos que todavía hay muchas bacanas y muchos bacanes capaces de autocrearse desde el feliz acontecimiento de estar vivos. Sabemos también que somos lo suficientemente inteligentes para autotransformarmos. Que tenemos la capacidad para autocumplir nuestra propia profecía. Los bacanes y las bacanas dicen algo sencillo, lo que tantas veces se ha dicho: "Para evitar tanto dolor y sacrificio de vidas humanas hay que promover que las partes en los actuales conflictos bélicos, en cualquier parte del planeta, cesen el fuego e inicien procesos de negociación política que permitan construir, entre todos y con paciencia, un planeta en paz."
Economía y ecología política bacana.
Es importante que todas las actividades económicas, manteniendo un comportamiento ético, sean respetuosas del interés público. Es provechoso promover una economía que estimule la distribución del ingreso y la ganancia obtenida del trabajo. Que permita a los Estados integrar a los ciudadanos actualmente excluidos de los beneficios del sistema productivo. Que base su accionar político en la búsqueda de la equidad social, con democracia y conservando sano el ecosistema.
La única paz conocida.
Familiares, amigos, vecinos y compañeros, en medio de las dificultades, afirman que la única paz que conocen es la bacanería. Cultivan el espíritu que satisface el alma. Con su actitud son una reserva natural de esperanza de la especie humana.
Notas:
*Resiliencia o Resilencia: "Capacidad que tiene una persona o un grupo de recuperarse frente a la adversidad para seguir proyectando el futuro. En ocasiones, las circunstancias difíciles o los traumas permiten desarrollar recursos que se encontraban latentes y que el individuo desconocía hasta el momento.
"El análisis de la psicología respecto a la resiliencia ha cambiado con los años. Durante muchos años, este tipo de respuestas eran consideradas como inusuales y patológicas. Sin embargo, los psicólogos actuales reconocen que se trata de una respuesta común como forma de ajuste frente a la adversidad.
"La psicología positivista considera a los problemas como desafíos, que son enfrentados y superados por las personas, gracias a la resiliencia. Existen distintas circunstancias que favorecerán o no el desarrollo de la resiliencia en cada hombre, como la educación, las relaciones familiares y el contexto social.
"Los especialistas afirman que la resiliencia está asociada a la autoestima por lo que es importante trabajar con los niños desde pequeños para que puedan desarrollar sanamente esta capacidad.
"Un niño con buena autoestima se transformará en un adulto con buena capacidad de resiliencia, por lo que estará preparado para superar los obstáculos que encuentre a lo largo de su vida.
Cabe destacar que la psicología ha tomado ha tomado el concepto de Resiliencia de la Ingeniería, donde refiere a la magnitud que cuantifica la cantidad de energía que absorbe un material al momento de romperse por un impacto. El cálculo se realiza en base a la unidad de superficie de la rotura.". Tomada de: Definición.de. http://definicion.de/resilencia/
Referencia:
CARIBENET.Info. El portal del Caribe. Consultado el: Domingo, 10 de julio de 2011. Por Administrador del blog: Lenguaje y Comunicación UdeA. <http://www.caribenet.info/conoscere_05_gonzales_bacaneria.asp?l=>.
Barranquilla, Colombia, enero de 2005.
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Bacán y Bacanería. Vocablos que los chicos usan con frecuencia en Colombia, de modo inconsciente
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Hugo Rafael González Montalvo
Profesor de la Universidad del Atlántico
Una práctica milenaria en la que existe marcada atención en considerar las consecuencias que nuestras acciones tienen sobre los otros. Se fundamenta en el reconocimiento de la legitimidad del otro. Se asume el compromiso de respetar a los otros como legítimos otros, a reconocer en ellos nuestra condición humana.
Se prefiere las acciones que convengan a todos. En medio de la competencia y la acumulación egoísta de los recursos aptos para la supervivencia, las bacanas y los bacanes encuentran en nuestra condición biológica el vínculo solidario que precipita el sentimiento altruista de pertenencia a la especie.Como propensión biológica a hacer el bien, la bacanería es una emoción gratificante. Se experimenta una sensación de plenitud ética.La bacanería excluye, por supuesto, a las conductas irresponsables y laxas en el cumplimiento de los deberes Como ideal de virtud social, es muy difícil que una persona encarne siempre a la bacanería; sin embargo podemos distinguir algunas conductas que indican que en un momento dado una persona está siendo bacana.
La alegría bacana.
Se abren los ojos y se experimenta la vida entre los humanos, compartiendo el fluir del misterio de lo insondable, la incertidumbre y la deriva natural. Es una forma intensa, prudente y moderada de celebrar la vida. Para los bacanes y bacanas el alegrarse en la bacanería no es la celebración sin control de todo lo que en la vida sucede, ni la indiferencia o el desprecio mezquino del dolor ajeno. Es la alegría de sentirse humano entre humanos. Todo lo contrario es lo chabacano. Lo grosero, lo vulgar, lo violento,lo injusto, lo que ofende a la dignidad humana, es la chabacanería. Solo se reconocen como bacanas a las personas que actúan “a lo bien”.
Una conducta justa y solidaria.
Una conducta inteligente y justa en el uso de los recursos, materiales y simbólicos, disponibles. Son bacanas la cooperación en el trabajo, la preferencia por el diálogo, el respeto por la vida humana y el ecosistema. Es una manifestación de solidaridad humana en la que se realiza el ideal de fraternidad bajo premisas de igualdad, justicia y libertad. Estamos convencidos de que en todas partes subsisten fuertes emociones ancestrales que identificamos como fortalezas para resistir las circunstancias adversas y realizar pequeñas y pacificas acciones directas en la construcción de una sociedad más humana.
Las bacanas y los bacanes son creativos en medio del caos. Inventan formas organizativas, amables y dignas, de convivencia humana. Cultivan la amistad; dialogan para solucionar cualquier conflicto; se relacionan con los demás lúdica y festivamente. Prefieren la cooperación a la competencia. Escuchan atentos; saben distinguir para no perjudicar a los demás.
Genes y memoria bacanos.
Se sabe científicamente que las interacciones basadas en la colaboración y la coordinación son las que nos han permitido en nuestra deriva natural convertirnos en y evolucionar como seres humanos. Desde nuestra vida intrauterina estamos bajo la influencia de la cultura, recibiendo en nuestras neuronas una impresión de valores, vicios o virtudes sociales. Ese entrenamiento se mantiene durante el resto de nuestra existencia. Un contexto en el que prime la dignidad humana refuerza nuestra propensión natural a la bacanería. En el momento del nacimiento, en ese estado de total indefensión, recibimos el trato amoroso, los cuidados y la emoción que nos permite ahora decir que somos humanos.
Un saber cultural.
Se entiende a la cultura como un todo que no deja por fuera ningún aspecto de la vida: la forma en que respiramos, lo que comemos, lo individual, lo social, lo económico, lo religioso, la educación, la salud, el poder político, etc. Reconocemos que en cada una de nuestras conductas, en nuestra propia concepción del yo, en nuestros sueños, en los sentimientos más íntimos, está presente la cultura. Aceptamos que la cultura nos transforma en la misma manera en que nosotros la transformamos. Como conocimiento, como forma de pensamiento, la bacanería facilita la convivencia civilizada y hace más digna la existencia. Las ciencias y la parte positiva de la historia humana nos sirven para sustentar nuestra hipótesis y la parte negativa para refutarla, para avergonzarnos, para mantenernos alerta. A pesar de todas las dificultades la experiencia nos indica que actuando con pensamientos propios de la cultura bacana podemos controlar la insolencia de nuestros instintos agresivos en medio de los constantes estímulos de la cultura chabacana.
Bacanería íntima y planetaria.
La bacanería no es exclusiva de nuestro barrio, ni de una determinada región, sino que se extiende a todos los seres humanos. La bacanería es entonces planetaria, está presente en todas las culturas. En nuestra propia vecindad se sabe que sólo son bacanas aquellas relaciones de convivencia que se fundan en la aceptación del otro sin exigencias. En esa convivencia bacana no se necesita más distinción que la que nos permite concebirnos como seres humanos y reconocer esa misma condición en los otros. Por eso se habla de la cultura de la bacanería como un instrumento que nos humaniza, que nos permite autotransformarnos individual o colectivamente en seres humanos. Es un conocimiento adecuado y conveniente para contrarrestar en los tiempos contemporáneos a la tendencia que promueve sólo el consumo egoísta. Los bacanes y bacanas están convencidos que sólo el respeto y el reconocimiento de las diferencias culturales de las distintas poblaciones humanas nos abrirán camino hacia una nueva forma de habitar el planeta: la bacanería íntima y planetaria.
Resiliencia* bacana.
Todos conocemos a personas y ciertos grupos humanos que no se arrugan en la adversidad. Conocemos a muchos bacanes y bacanas, que en medio de las mayores penurias, tienen la capacidad para resistir la contingencia, el trauma, el estrés, sin quebrarse y salir robustecidos en el proceso. Es por eso que podemos afirmar que la emoción bacana es muy útil, tanto individual como colectivamente, porque permite mantener el animo, la lucha en la adversidad. Las ciencias que estudian los fenómenos síquicos y sociales llaman a esta capacidad resiliencia, nuestra gente la llaman sencillamente bacanería.
Bacanear y tolerar.
Las bacanas y los bacanes diferencian entre bacanear y tolerar. En la tolerancia hay un velado aplazamiento de la negación del otro, en cambio en un ambiente con bacanería, al otro, de inmediato, se le reconoce en su condición de ser humano. Los bacanes y bacanas se organizan en comunidades, asociaciones, círculos de amigos y ecoaldeas bacanas. Conviven interactuando con conductas amables basadas en el altruismo reciproco.
Bacanería espiritual.
También en el goce de las artes y en la vida espiritual reconocemos a la emoción bacana. La mayoría de nosotros sabe que la emoción de la bacanería, se expresa con tal libertad estilística y multiplicidad de manifestaciones, medios y expresiones, que no admite que pueda ser reducida a un estereotipo, dogma o ropaje. Los bacanes y bacanas tienen mentes abiertas, pensamientos sin prejuicios y una visión planetaria que les permiten “encontrar similitudes donde en apariencia sólo hay diferencias, encontrar conexiones en aspectos que parecen sin relación.”
Vocablo viajero.
La palabra bacanería tiene ya un largo recorrido planetario. Proviene de baccan, voz latina del puerto italiano de Génova. Identificaba al jefe de familia y al capitán de barco. La palabra bacán desembarca con los inmigrantes en Buenos Aires y a principio del siglo XX como voz del lunfardo se expande con el tango por toda América. En aquella época se refería a la persona que, con estilo elegante, frecuentaba los ambientes de la vida bohemia.
Un optimismo racional.
Los bacanes y las bacanas aportan un concepto optimista de la vida que anima a construir un mundo mejor. Aportan un proyecto de vida planetaria en la utopía bacana. Para los bacanes y bacanas la bacanería es algo muy serio, que conlleva una valoración ética. Algunos bacanes y bacanas perciben la distancia entre "el mundo como es" y " el mundo cómo debe ser" y asumen a la bacanería como una idea que se ejecuta en el presente. Un proyecto igualitario para realizar en la diversidad cultural. Los bacanes y bacanas saben bien que "la meta es el camino". “El horizonte de la bacanería nunca está «aquí», sino siempre «más allá», desplazándose con nosotros y reclamando constantemente la crítica y la reformulación de la propuesta bacana”.
Como propuesta de cultura de paz.
La bacanería es nuestra propia manera de concebir la vida digna. Es un valioso recurso anímico social para impulsar y acompañar cualquier intento de detener la negación de tantas vidas. Sabemos que todavía hay muchas bacanas y muchos bacanes capaces de autocrearse desde el feliz acontecimiento de estar vivos. Sabemos también que somos lo suficientemente inteligentes para autotransformarmos. Que tenemos la capacidad para autocumplir nuestra propia profecía. Los bacanes y las bacanas dicen algo sencillo, lo que tantas veces se ha dicho: "Para evitar tanto dolor y sacrificio de vidas humanas hay que promover que las partes en los actuales conflictos bélicos, en cualquier parte del planeta, cesen el fuego e inicien procesos de negociación política que permitan construir, entre todos y con paciencia, un planeta en paz."
Economía y ecología política bacana.
Es importante que todas las actividades económicas, manteniendo un comportamiento ético, sean respetuosas del interés público. Es provechoso promover una economía que estimule la distribución del ingreso y la ganancia obtenida del trabajo. Que permita a los Estados integrar a los ciudadanos actualmente excluidos de los beneficios del sistema productivo. Que base su accionar político en la búsqueda de la equidad social, con democracia y conservando sano el ecosistema.
La única paz conocida.
Familiares, amigos, vecinos y compañeros, en medio de las dificultades, afirman que la única paz que conocen es la bacanería. Cultivan el espíritu que satisface el alma. Con su actitud son una reserva natural de esperanza de la especie humana.
Notas:
*Resiliencia o Resilencia: "Capacidad que tiene una persona o un grupo de recuperarse frente a la adversidad para seguir proyectando el futuro. En ocasiones, las circunstancias difíciles o los traumas permiten desarrollar recursos que se encontraban latentes y que el individuo desconocía hasta el momento.
"El análisis de la psicología respecto a la resiliencia ha cambiado con los años. Durante muchos años, este tipo de respuestas eran consideradas como inusuales y patológicas. Sin embargo, los psicólogos actuales reconocen que se trata de una respuesta común como forma de ajuste frente a la adversidad.
"La psicología positivista considera a los problemas como desafíos, que son enfrentados y superados por las personas, gracias a la resiliencia. Existen distintas circunstancias que favorecerán o no el desarrollo de la resiliencia en cada hombre, como la educación, las relaciones familiares y el contexto social.
"Los especialistas afirman que la resiliencia está asociada a la autoestima por lo que es importante trabajar con los niños desde pequeños para que puedan desarrollar sanamente esta capacidad.
"Un niño con buena autoestima se transformará en un adulto con buena capacidad de resiliencia, por lo que estará preparado para superar los obstáculos que encuentre a lo largo de su vida.
Cabe destacar que la psicología ha tomado ha tomado el concepto de Resiliencia de la Ingeniería, donde refiere a la magnitud que cuantifica la cantidad de energía que absorbe un material al momento de romperse por un impacto. El cálculo se realiza en base a la unidad de superficie de la rotura.". Tomada de: Definición.de. http://definicion.de/resilencia/
Referencia:
CARIBENET.Info. El portal del Caribe. Consultado el: Domingo, 10 de julio de 2011. Por Administrador del blog: Lenguaje y Comunicación UdeA. <http://www.caribenet.info/conoscere_05_gonzales_bacaneria.asp?l=>.
Barranquilla, Colombia, enero de 2005.
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